A
partir de 1999 el Banco de la República de Colombia conduce la
política monetaria de acuerdo con el esquema de “Inflación Objetivo”.
Dos ingredientes fundamentales de este arreglo son: el anuncio
de una meta formal de inflación y la publicación de los pronósticos
del Banco en un informe trimestral. La idea básica es que el Banco
Central debe “anclar” las expectativas de inflación y qué mejor
manera de hacerlo que publicando qué es lo que quiere y qué es
lo que espera en el futuro. Este alto nivel de “transparencia”
no sólo contrasta con los años oscuros de la banca central, sino
que impone nuevos retos a la academia, al sector privado y a los
economistas en general. Uno de los retos, quizás el principal,
es entender la forma como la política monetaria afecta la economía
y comunicar dicho entendimiento al público a un nivel sencillo.
Por un lado, es del interés del banquero central que el público
en general entienda por qué se toman las decisiones. Por otro,
el sector privado está interesado en saber si el banquero central
está haciendo bien la tarea para exigirle resultados. Con esta
idea en mente, es necesario que el Banco Central, el gobierno
y el sector privado se comuniquen empleando un “lenguaje común”.
La pregunta que sigue es: ¿cómo aprendemos a hablar esta lengua?
La segunda edición del libro “Monetary Theory and Policy” del profesor Carl Walsh, de la Universidad de
California en Santa Cruz, nos enseña a hablar de política monetaria.
Sorprendentemente,
hasta 1998 la profesión no contaba con un resumen claro, concreto,
práctico y estructurado de los principales temas de la teoría
y la política monetaria. El libro de Walsh,
en su primera edición, se constituyó de inmediato en un clásico
de los temas monetarios porque nos ofrecía un excelente balance
entre la teoría, la práctica y la política. La segunda edición de "Monetary Theory and Policy" tiene, en mi opinión,
dos grandes innovaciones con respecto a la primera: su estructura
y su metodología. En términos de la estructura el autor introduce
el libro definiendo cuáles son los hechos centrales que debe explicar
la teoría monetaria. En particular, el capítulo 1 se enfoca en
caracterizar y estimar el impacto de las decisiones de política
monetaria sobre la actividad real en el caso de los Estados Unidos
(cómo hace de falta un estudio similar para el caso colombiano!).
Adicionalmente, a lo largo de los capítulos el autor nos ofrece
una breve discusión de los principales artículos empíricos que
permiten discriminar entre teorías alternativas. El resto del
libro se puede clasificar en tres partes: los capítulos 2 a 4
se supone que los precios son flexibles y se enfatiza en el rol
de la inflación como un impuesto dándole al lector las herramientas
para entender los fundamentos microeconómicos de la teoría monetaria. Sin embargo, estos
modelos son inconsistentes con la dinámica de corto plazo en los
Estados Unidos. La segunda parte comprende los capítulos 5 a 7.
Se introducen los diferentes tipos de rigideces
(reales y nominales) mejorando el poder explicativo de los
modelos de equilibrio general dinámicos. La tercera parte discute
temas de la teoría de la política monetaria: reglas vs. discreción,
la escogencia del Banquero Central, Inflation
Targeting y la conducción de la política monetaria haciendo
especial énfasis en el uso de la tasa de interés como instrumento
de política.
El
segundo gran aporte es la metodología. A partir de los años 80
la teoría macroeconómica tomó dos caminos separados: por un lado,
los modelos de ciclos económicos reales (RBC, por la sigla en
inglés) donde la mayor fuente de la incertidumbre está asociada
a choques en el sector real y por otro los modelos keynesianos
que enfatizaban aspectos atribuibles a la demanda (choques monetarios).
Con el paso de los años estos modelos han convergido hacia los
modelos dinámicos, estocásticos de equilibrio general (DSGE models)
y los RBC's se han enriquecido de elementos de la teoría keynesiana
sin perder su atractivo técnico. Empleando métodos cuantitativos
y de simulación, el profesor Walsh toma
los modelos centrales, los mecanismos de transmisión principales
y verifica su capacidad explicativa no sólo cualitativamente sino
cuantitativamente. En la tercera parte del libro, si bien
es muy difícil emplear este tipo de métodos para evaluar empíricamente
las diversas teorías de la política monetaria, el autor se enfoca
en entender los incentivos de los Bancos Centrales y modelar su
interacción estratégica con los agentes privados.
Para
concluir, quiero volver sobre mi punto inicial. Este libro condensa
todo lo que un banquero central debería saber acerca de la teoría
monetaria para tomar decisiones acertadas. El sector privado y
el resto del sector público pueden beneficiarse de un mejor entendimiento
de estos temas, no sólo para la toma de decisiones sino para exigir
un mejor desempeño del Banco Central. El resultado: la sociedad
gana.