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ENTREVISTA
DE WEBPONDO A JOAN ESTEBAN
Julio 2 de 2004
Webpondo: ¿Quién es Joan Maria Esteban?
Joan Esteban: Soy investigador y director
del Instituto de Análisis Económico, centro de
investigación que pertenece al Consejo Superior
de Investigaciones Científicas, organismo del
Estado español. Me doctoré en economía en la Universidad
Autónoma de Barcelona en 1973 y posteriormente
recibí el Phd en Economía en la Universidad de
Oxford. Mis trabajos giran entorno a diversos
temas, tales como: federalismo fiscal, economía
regional, teoría monetaria, distribución del ingreso
y desigualdad. He publicado en distintas revistas
internacionales tales como Journal of Economic
Theory, Econometrica, American Political Science
Review y European Economic Review entre
otras. Junto con Debraj Ray, de la Universidad
de Nueva York, llevamos varios años trabajando
sobre la resolución de conflictos. Una de nuestras
mayores contribuciones ha sido el desarrollo de
la polarización como concepto y como medida alternativa
a las medidas de desigualdad convencionales.
Webpondo: Polarización y desigualdad al parecer
son términos muy similares para el común de las
personas, pero ¿hablamos de lo mismo? ¿Cuál es
la diferencia ente ellos?
J. E.: La idea básica sobre qué es la desigualdad
está contenida en el llamado "principio de las
transferencias progresivas" de Dalton. Este principio
nos dice que si se le quita una unidad de ingreso
a una persona y se le da a otra más pobre, esto
va disminuir la desigualdad. Resulta ser una noción
muy intuitiva y que satisfacen prácticamente todas
las medidas de desigualdad como el índice de Gini,
la varianza y toda la familia de índices de Theil.
Otra de las propiedades de este principio de las
transferencias es que todas las funciones de bienestar
social utilitaristas basadas en funciones cóncavas
de la renta individual darán como preferibles
las distribuciones más igualitarias a las más
desiguales según el principio de las transferencias.
Esto ha creado un entramado profundo entre la
noción de desigualdad, la economía del bienestar
y la política pública. Un entramado casi indestructible
entre el análisis del bienestar y la medición
de la desigualdad. Lo que nosotros hicimos fue
intentar entender qué ocurría en un caso donde
el criterio de bienestar y la desigualdad parecían
no congeniar. El caso es el siguiente: supongamos
que realizamos una redistribución del ingreso
mediante transferencia progresivas, pero sólo
entre personas con un ingreso por encima de la
media, sólo entre la "clase alta" de la sociedad.
Imaginemos que llegamos a igualar el ingreso de
todos los que pertenecen a la clase alta. Realicemos
ahora la misma operación entre los individuos
con un ingreso inferior a la media, la "clase
baja", hasta que el ingreso de todos ellos sea
igual. Al cabo de estas transferencias acabaremos
con una distribución donde no va a haber más que
dos tipos de ingreso, el ingreso de los ricos
y el ingreso de los pobres.
La distribución resultante es menos desigual que
la inicial ya que siempre hemos transferido ingreso
a alguien más pobre. De hecho, si computamos las
curvas de Lorenz de ambas distribuciones, veremos
que la final pasa por encima de la anterior por
que hemos igualado las rentas dentro de cada grupo
y por lo tanto hemos disminuido la dispersión.
Sin embargo, si miramos la sociedad que emerge,
vemos que es una sociedad más conflictiva dado
que está completamente bipolarizada, donde hay
dos niveles de renta totalmente diferenciados
uno del otro. Así queda meridianamente claro para
las personas quiénes son sus antagonistas, pues
simplemente son los que están al otro lado. Y
por otra parte, también provoca el que emerja
un sentido de identificación dentro del grupo
al cual uno pertenece. Por lo tanto, la intuición
que teníamos es que la sociedad resultante puede
ser más conflictiva a pesar de ser más igualitaria,
desde el punto de vista de los índices habituales
de desigualdad. Por lo tanto la idea de polarización
y desigualdad podrían ser cosas muy distintas.
W.P: ¿Cómo nació la polarización como
concepto? ¿Cuáles fueron sus inicios y cómo ha
avanzado?
J.E.: La idea inicial de esta discusión
se inició en Nueva Delhi. Ahí nos encontramos
Debraj Ray y yo hace casi veinte años durante
una visita en la que estuve dos meses en el Instituto
Estadístico de la India. La idea surgió de manera
muy abstracta a partir del ejemplo de transferencias
comentado anteriormente. No teníamos una idea
clara en la cabeza pero veíamos que los resultados
eran sorprendentes y contraintuitivos. Luego,
durante el 87 y el 88 fuimos explorando distintas
medidas de polarización. En 1990 presentamos por
primera vez nuestro trabajo en un congreso internacional.
Seguimos progresando, puliendo y modificando nuestro
concepto de polarización, hasta que finalmente
se publicó en Econometrica en 1994.
Por ese entonces había gente trabajando de manera
intensa en cómo medir la desigualdad, cómo medir
el bienestar, y probar si hay relación inversa
entre la desigualdad y el bienestar o lo contrario,
entonces nuestra contribución representaba un
reto al cincuenta por ciento de lo que hemos aprendido
en economía. Es una sensación inquietante en el
sentido de que no sabes cómo proceder. Desconoces
para qué dirección se va, para qué sirve esto
y ante lo desconocido pues debes empezar por definir
qué es. Pasamos mucho tiempo con ejemplos, probando
una y otra vez qué pasaba con la polarización
si cambiábamos la distribución. De esta forma
fuimos desarrollando una intuición.
De hecho, en el camino intentamos varias formas
de medir, entender y axiomatizar la polarización.
Por ejemplo, así como una curva de Lorenz se puede
entender como una combinación lineal convexa punto
a punto entre la distribución más igualitaria
y la más inequitativa y teniendo en cuenta que
una curva de Lorenz domina a otra cuando uniformemente
das más peso a una distribución igualitaria que
a una inequitativa decidimos tratar de axiomatizar
la polarización del mismo modo: tomando la distribución
más polarizada y la menos polarizada y definir
cada distribución como una combinación lineal
convexa entre las dos punto a punto, entonces
si hay dominación una está más polarizada que
la otra inequívocamente. La distribución más polarizada
es cuando la mitad de la población está en un
extremo y la otra mitad en el otro extremo. La
distribución menos polarizada es cuando todo el
mundo está en un mismo punto. Este criterio de
dominación parecía, pues, extremadamente razonable.
Sin embargo, encontramos algunas dificultades.
Supóngase que la sociedad está dividida en dos,
mitad y mitad, sin que los polos estén ubicados
en los extremos de la distribución. Imaginemos
entonces que se empieza a tomar población de los
dos grupos, y se la va transfiriendo a los extremos
absolutos de la distribución. En este proceso,
llegará un momento en que la población está distribuida
ya en cuatro grupos de igual tamaño, dos grupos
estarán en los extremos y los otros dos grupos
estarán en donde se ubicaban inicialmente los
dos grupos iniciales. Si el proceso continúa,
al final tenemos dos grupos de igual tamaño en
los extremos. Claramente, hemos ido hacia una
distribución más polarizada. Pero en el momento
intermedio, cuando hay cuatro grupos, no es claro
que nos hallemos ante una distribución estrictamente
más polarizada que la posición inicial. Imaginemos
que hay un partido de derecha y un partido de
izquierda, entonces se segregan, de la izquierda
un grupo va a extrema izquierda y de la derecha
un grupo va a extrema derecha. Entonces no es
evidente que este proceso genere más polarización,
por que la extrema izquierda va a tener varios
antagonistas -la izquierda, la derecha y la extrema
derecha- y lo mismo para los otros grupos. Lo
que ha sucedido es que hay una mayor dispersión
de antagonismos. Por tanto, es razonable sostener
que ahora hay menos polarización, y no más, que
una situación bipolarizada contrariamente a lo
que nos dirían el principio de la dominación.
En consecuencia, descartamos este enfoque. Luego
descubrimos que la otra medida de polarización
que se publicó contemporáneamente a la nuestra,
la medida de Wolfson en American Economic Review
en el 94, queda caracterizada por el axioma de
la dominación que habíamos rechazado. En este
sentido, aunque la medida de polarización de Wolfson
es buena para la bipolarización, no lo es para
la multipolarización.
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