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"Un
método para discernir entre los paradigmas de valor
común y valor privado en subastas uniproducto".
Por:
Diana Gómez, Andrés Carvajal, Alvaro Riascos, Diego
Vásquez.
Banco de la República
1 Introducción:
Durante las últimas décadas, el mecanismo de subastas
ha ganado enorme pop-ularidad como herramienta de
asignación de recursos y preponderancia como agenda
de investigación académica. En particular, considerando
las diferentes alternativas de diseño de una subasta,
se han estudiado sus propiedades de opti-malidad,
tanto del punto de vista de eficiencia social 1
como del de rentabilidad (optimalidad privada).2
Por supuesto, existen factores relativamente objetivos
que pueden afectar estos aspectos de optimalidad,
tales como la arquitectura misma de la subasta,
o el poder de mercado de los compradores. Adicional-mente,
hay un factor subjetivo que es crucial al momento
de estudiar el prob-lema y que es intrínseco al
bien subastado: la forma en que los agentes valoran
dicho objeto.
Según este último aspecto, las subastas se encuentran
divididas en dos grandes grupos: i) las de valor
privado y ii) las de valor común. Las subastas de
valor privado son aquellas donde los jugadores conocen
su propia valoración del objeto a ser subastado,
y les es indiferente conocer las valoraciónes de
los demás jugadores: si un jugador se entera de
la verdadera valoración de otro, esto no conduce
a un cambio en la suya. Como ejemplo se tiene una
subasta de una obra de arte para uso personal, donde
cada individuo valora la obra según sus propias
preferencias y a partir de éstas procede a realizar
su oferta. Las subastas de valor común se caracterizan
por ser aquellas donde el valor del objeto es el
mismo para todos, pero los individuos desconocen
este valor y, por consiguiente, se basan en señales
recibidas para hacer estimaciones de él. Al igual
que en las de valor privado, se carece de información
acerca de la señal de los demás jugadores, pero
si algún jugador se entera de la señal de otro,
ésta información le resulta de gran utilidad en
el momento de decidir cuál es el valor del bien.
Como ejemplos se tienen: i) una licitación para
la explotación de un yacimiento petrolífero, donde
la explotación tiene el mismo costo para todos,
pero éste es desconocido y, por tanto, los jugadores
hacen sus ofertas de acuerdo a las señales que reciben
sobre los verdaderos costos y ii) una subasta de
títulos del tesoro donde los jugadores revenden
inmediatamente los títulos a otros inversionistas
que no participan en las subastas.
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